10 Remedios naturales para combatir gripes y resfriados

raffreddore

¡Preparados, listos, ya! La temporada estrella de las gripes y los resfriados o catarros está a punto de empezar. Y es que los cambios de temperatura, la comida riquísima y sin embargo más difícil de digerir del periodo navideño, el stress que nunca deja de apretar y mil otras pequeñas razones que se entrelazan en el día a día de cada uno provocan que en esta época nuestro cuerpo esté más sujeto a caer frente a las agresiones externas de virus, bacterias y otros microorganismos alérgenos.

Los resfriados y gripes protagonizan los meses más fríos de años. Para mantenerlos a raya, la naturaleza te ayuda con plantas y principios activos.

Sin embargo, como en cada gran historia, al peligroso villano se le opone un valiente héroe dispuesto a luchar para defendernos. ¿Y quién es el nuestro si no la misma naturaleza? El mundo de las plantas pone a nuestra disposición todo un abanico de elementos (vitaminas, minerales, oligoelementos) que, tomados tanto en recetas tradicionales como en forma de suplementos dietéticos ayudan a reforzar las respuestas inmunitarias de nuestro organismo.

1. Ajo. Crudo o en perlas es muy beneficioso para acortar gripes y resfriados, ya que aumenta las defensas. Tiene un efecto antiinflamatorio, antioxidativo, antitérmico, analgésico, antibacteriano, antiviral y antiparasitario.

2. Para aliviar la tos. Las plantas fluidificantes y expectorantes ayudan a aliviar y tratar la tos. Si tu tos es seca, te puede ayudar tomar un jarabe que contenga plantago (Plantago lanceolata), erisimo (Sisymbrium officinale), liquen de islandia (Centraria islandica), grindelia (Grindelia robusta), altea (Althaea officinalis) y drosera (Drosera rotundifolia) . Si tu problema es la tos productiva, es decir que te ayuda a expulsar mucosidad, te puede ayudar un jarabe que contenga tomillo (Thymus vulgaris), verbasco (Verbascum thapsus), pino (Pinus sylvestris), eucalipto (Eucalyptus globulus) y plantago (Plantago lanceolata).

3. Plantas con efecto inmunomodulador. Equinácea, melisa, caléndula, shiitake, milenrama, extracto de ajo y uña de gato son todas plantas que estimulan las defensas. Puedes tomarlas en infusión (2 ó 3 tazas al día), extractos de plantas fluidos (15 – 25 gotas diluidas en agua) o aceites esenciales (3 -4 gotas diluidas en un terrón de azúcar o en un poco de agua edulcorada, tres veces al día).

4. Agua y verde. Durante la convalecencia de las gripes y resfriados, hay que aumentar la ingesta de agua, zumos de fruta con miel (limón, naranja, pomelo…) y caldos de verduras (zanahoria, remolacha, apio, cebolla, perejil…). Las bebidas con azúcar natural aportan calorías extras necesarias para compensar las pérdidas que sufre el organismo por la fiebre y la propia infección. Las frutas y las verduras nos aportan suplementos vitamínicos para restituir las alteraciones de la mucosa respiratoria y aumentar las defensas.

5. Vitamina C. Produce un efecto inmunopotenciador, ya que incrementa la respuesta de los neutrófilos (células inmunitarias) en su capacidad de neutralización de agentes infecciosos externos, además de una acción antihistamínica (antiinflamatoria), útil en procesos catarrales. Es un neutralizador de radicales libres y por ello se hace más necesaria en personas fumadoras que padezcan estrés o que tomen ciertos medicamentos como la píldoras anticonceptiva. Dosis recomendada: 1.000 – 1.500 mg/día.

6. Própolis. Se trata de un eficaz antibiótico, activo frente a microorganismos que frecuentemente producen infecciones respiratorias. Se utiliza como preventivo en el tratamiento de las infecciones broncopulmonares y otorrinolaringológicas. Es conveniente empezar el tratamiento con dosis bajas y subir progresivamente hasta la dosis normal.

7. Bálsamos naturales. Aplicar un bálsamo que contenga pino, eucalipto, tomillo, menta y ajedrea, por la noche antes de dormir, en el pecho y en la espalda, ayuda a despejar las vías respiratorias y a mitigar el dolor muscular del tórax. En el resto del cuerpo se pueden aplicar compresas calientes.

8. Zinc. Participa activamente a la función del sistema inmunitario. Efecto antiinflamatorio, su absorción es deficitaria con el consumo excesivo de alcohol. Dosis: 15 mg/día

9. Magnesio. Estimula la producción de anticuerpos y activa el metabolismo celular. Su deficiencia es común cuando la dieta es baja en verduras y alimentos proteicos. Dosis: 200 – 400 mg/día, mejor como quelato (bisglicinato de magnesio).

10. Vitaminas A, E y B. Poderosamente antioxidantes y antiinflamatorias, aumentan la resistencia de los linfocitos y ayudan a preservar las mucosas respiratorias dañadas por el resfriado.

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