Adaptógenos, el empujón para sacar lo mejor que hay en ti

Adaptogenos, energía y vitalidad

¿Estás cansado?¿Te cuesta arrancar y empezar tus tareas o proyectos? Quizás necesites un plus de energía y vitalidad. Si es así, cuenta con los adaptógenos, sustancias que te ayudan a gestionar tu energía a sacar lo mejor que hay en ti.

Reactiva tu y vitalidad

Estar vivo supone consumir y gastar energía. Es una ley de la naturaleza que no nos podemos saltar. Tomamos energía de los alimentos y la almacenamos o la utilizamos para movernos, pensar, trabajar, regenerar nuestros tejidos… Entonces ¿Por qué a veces nos sentimos cansados y sin ánimos?

Hay situaciones como tener mucho trabajo, proponerse grandes retos, volver al trabajo después de unas largas y maravillosas vacaciones… que nos ponen a prueba y que hacen que nuestro cuerpo, tanto a nivel físico como mental, le cueste arrancar. Ante esas situaciones podemos optar por varias opciones.

Gestiona tu tiempo y organízate

Resulta muy saludable tomarse un momento de reflexión, revisar nuestras tareas y organizarnos mejor, descartando todo aquello que sea innecesario, poco urgente o que sean tareas “come tiempo”. Existen varias tendencias que se toman muy en serio esta reflexión, como es el caso del ikigai o la filosofía hygge, que nos proponen hacer limpieza, eliminar de nuestras vidas lo superfluo y centrar nuestra vitalidad en lo que nos emociona.

Excitantes ¿una opción puntual?

De todos modos, cuando vivimos momentos de mucho trabajo, que nos exigen gastar mucha energética, ya sea física o mental, la mayoría optamos por tomar un excitante. Café, colas, incluso el , al contener cafeína, resultan excitantes y nos dan un empujón energético, que nos puede ir bien en un principio.

Pero este recurso no vale siempre. Si nos pasamos tomando demasiada cantidad de excitantes que tomamos, o si somos demasiado sensibles a ellos, en lugar de un momento de vitalidad, podemos ser víctimas de sensaciones muy molestas y desestabilizadoras como sentir nerviosismo, temblor de manos, sensación de falta de concentración, dolor de cabeza… Que en el fondo aun hace que vayamos peor y rindamos menos.

Adaptógenos, aliados de tu autogestión

Nuestro organismo tiene un gran potencial de adaptación. Y si no, piensa por un momento, cuando vuelves de las vacaciones al principio te cuesta retomar tus tareas, pero después de unos días, empiezas a notar que vuelves a coger el ritmo. Eso es porque tu cuerpo está diseñado para adaptarse a todo, a lo bueno y a lo malo.

Pero si quieres que esa adaptación sea más rápida, la naturaleza nos ha dado sustancias y plantas adatógenas que facilitan y aceleran ese proceso.

Entre las plantas adaptógenas más populares tenemos el ginseng (Panax ginseng) y el eleuterococo (Eleutherococcus senticosus), pero no son las únicas. Plantas novedosas y efectivas como la schisandra (Schisandra chinensis) y la rhodiola (Rhodiola rosea) cada vez se están haciendo más populares.

¿Cómo funciona un adaptógeno?

Los adaptógenos aceleran el proceso de adaptación y lo hacen influyendo sobre diferentes puntos de tu metabolismo. Para explicártelo mejor, revisemos estas plantas más novedosas:

La rhodiola tiene más de 280 principios activos que han mostrado actividad antioxidante, antiinflamatoria, inmunomoduladora, antihipertensiva, neuroprotectora y antifatiga, tanto en estudios in vivo como in vitro. ¿Cómo se traduce a la hora de ayudarnos a adaptarnos a los cambios más rápidamente? Pues bien, además de apoyarnos para que no tengamos tanta sensación de cansancio, la rhodiola contribuye a mejorar el funcionamiento de nuestras actividades mentales y por tanto a la hora de rendir intelectualmente, nos sentimos más revitalizados y con mejor ánimo.

La schisandra también contiene decenas de sustancias bioactivas que han mostrado ayudar a retrasar el envejecimiento, cuidar la piel, reforzar la salud ósea, mejorar la fuerza y la resistencia física y a nivel mental reducir el cansancio asociado a situaciones de estrés y mejorar las funciones cognitivas y el estado de ánimo.

No te olvides de comer bien

Pero con todo esto que te hemos contado, no queremos cerrar el tema sin volver a incidir en tu fuente primaria de energía, tu alimentación. Recuerda que sin los carbohidratos , las proteínas y las grasas necesarias, no conseguirás la vitalidad y el buen ánimo para hacer las cosas.

Y por supuesto, no te olvides de los micronutrientes, recuerda que vitaminas y minerales son necesarios para que tus enzimas metabólicas funcionen bien. En ese sentido elígelos de las fuentes más naturales, porque donde hay una vitamina o un mineral natural, también suelen haber otras sustancias bioactivas como flavonoides, polifenoles y otros que ayuden a cuidar y potenciar tu salud y bienestar.

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