Alimentos probióticos, alimentos que cuidan tu microbiota

alimentos probioticos

Desde hace más de 10.000 años los alimentos probióticos han sido muy valorados para cuidar la salud, incluso antes de que supiéramos que tienen microorganismos.

Un buen ejemplo de este antiguo origen lo tenemos en libros como la Biblia donde se hace referencia a que la gran longevidad de Abraham se debía a que tomaba leche agria, el precursor de nuestro actual yogur. Así que ya sabes, una forma de que mantengas un intestino y una microbiota más saludables, es recurriendo a los alimentos probióticos que contienen microorganismos que pueden ayudarte a repoblar tu microbiota intestinal.

La Organización de las naciones unidas para la agricultura y la alimentación (FAO) y la Organización mundial de la salud (WHO) definen como probiótico aquellos alimentos vivos que cuando los tomamos en cantidades adecuadas resultan beneficiosos para nuestra salud.

Donde encontrar alimentos probióticos

Ahora tenemos que resolver la cuestión de ¿Cuáles son los alimentos vivos que tienen microorganismos buenos? Y, ¿Cómo puedes incluirlos en tu dieta?

El yogur es uno de los más conocidos. De hecho las leches fermentadas, son ricas en bacterias lácticas, sobre todo Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophiles que ayudan a repoblar tu microbiota intestinal. Estos alimentos además de ricos y con una gran variedad de sabores, tienen otra ventaja y es que además de con leche animal, también los puedes encontrar elaborados con leches vegetales, para que incluso quien tenga intolerancia a la lactosa o no pueda tomar leche, los puedan consumir.

Con yogur, ya sea de origen animal o vegano se pueden preparar una infinidad de recetas (salsas, pasteles, cremas) o tomarlos directamente combinándolos con copos de avena, frutas, semillas (chía, sésamo, lino) e incluso se puede añadir a smoothies y batidos.

Otra opción para tomar lácteos fermentados es recurrir al kéfir. Pero ¿Qué diferencia hay respecto al yogur? Bien, el primero es un alimento prebiótico producido por en general con solo 2 especies de bacterias lácticas. Sin embargo, el kéfir tiene una composición y una fermentación mucho más compleja, en la que intervienen decenas de especies de bacterias lácticas, acéticas y levaduras, que trabajan de forma colaborativa.

El kéfir tiene un sabor mucho más intenso, ácido, ligeramente agrio y picante, y un poco efervescente. Se puede tomar tanto solo como combinarlo con frutas, cereales (copos de avena) o semillas.

Enriqueciendo tu dieta diaria con más alimentos probióticos, ayudas a cuidar tu microbiota y tu bienestar intestinal.

Alimentos probioticos

Vegetales fermentados

Además de la leche, los vegetales también pueden ser buena materia prima para que crezcan bacterias probióticas beneficiosas.

La relación entre vegetales y probióticos beneficiosos resulta algo obvia si lo piensas detenidamente, ya que los vegetales son ricos en fibras que actúan como un prebiótico para las bacterias buenas, tienen un metabolismo fermentativo.

Los alimentos probióticos vegetales más populares son:

Kimchi: originario de la gastronomía asiática, el kimchi es col china fermentada y aderezada con especias y otros condimentos con el ajo y el jengibre, donde los fermentos ya se encuentran de forma natural en los alimentos.

A la hora de comerlo, el kimchi tiene un sabor muy intenso, ácido y generalmente picante, por lo que en general se toma combinado con platos de arroz. Pero los más atrevidos también pueden tomarlo solo o añadirlo a pizzas, sándwiches e incluso sopas.

Chucrut: originario de Centroeuropa, el chucrut es col fermentada que se prepara cortando finamente las hojas de col y dejándolas fermentar en salmuera. De ese modo se produce una fermentación láctica y se obtiene un alimento probiótico rico en lactobacilos.

El chucrut tiene un sabor entre ácido y agrio por lo que intensifica el sabor de diferentes alimentos. Lo puedes comer solo, o bien combinarlo con platos de pasta, arroz, legumbres y carnes.

Soja fermentada

La tradición de los alimentos fermentados la encontramos en casi todas las culturas. Uno de los casos más llamativos lo tienes en oriente, donde la soja se fermenta de una infinidad de maneras. Puedes encontrar miso, natto, douchi, sufu, tempeh, salsa de soja y otros alimentos que son buenos ejemplos de alimentos fermentados. Cada uno de ellos tiene unas características y una composición diferente respecto a los probióticos que contiene. Dos de los que han tenido más éxito en occidente son:

Miso: es una pasta que se utiliza para preparar sopas y que se prepara fermentando granos de soja con el hongo koji (Aspergillus Orizae). En algunos casos también se añade arroz, trigo e incluso avena.

Tempeh: es un alimento que se elabora a partir de habas de soja y se fermenta con el hongo Rhizopus (Rhizopus oligosporus).

El tempeh se cocina como si fuera una carne vegetal. Puedes hacerlo a la plancha, salteado, en salsa e incluso cortadito y combinado con verduras.

Kombucha, el refresco probiótico

Y para acabar, y también proveniente de oriente, tenemos la kombucha.  En este caso se trata de una bebida fermentada a partir del té, de modo que reúne los beneficios de esta planta (Camellia sinensis) con las virtudes de los fermentos probióticos.

La kombucha llegó a nuestro país hace relativamente poco, pero se está haciendo cada vez más hueco entre todos los que queremos cuidarnos por dentro y por fuera y que elegimos los mejores alimentos, porque ya sabes “mente sana in corpore sano”. Así que si te apetece probarla, busca kombucha bio.

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