Pequeñas cosas para sentirse mejor

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Hablamos de salud, optimismo y felicidad con la escritora y experta en inteligencia emocional Elsa Punset, y de la ilusionante y especial colaboración que ha empezado hace unos meses con la línea Santiveri by Elsa Punset. Se trata de productos punteros y biológicos, que incluyen además estrategias para la gestión cotidiana de las emociones. ¿El reto? Potenciar nuestra salud, tanto la física como la emocional, ya que están, según nos recuerda la escritora, “…íntimamente ligadas, porque cada emoción deja una huella en el cuerpo”. Disfruten de este viaje por las emociones humanas que ofrece valiosas pistas para entrenarnos en cuerpo y mente.

1. Eres una de las mayores expertas en inteligencia emocional. ¿Qué son las emociones?

Las emociones son la brújula que nos permite navegar por la vida diaria. Sentimos emociones- aversión o atracción hacia lo que nos rodea- como si esa brújula marcase norte y sur, y eso nos guía a la hora de elegir comportamientos y asegurar nuestra supervivencia.

Nos despertamos con emociones, nos comunicamos, generamos o resolvemos conflictos con emociones, sentimos placer, dolor, alegría, envidia, estrés… Las emociones nos acompañan a cada minuto, y determinan nuestra salud emocional y mental, por supuesto, pero también física. ¿Por qué? ¡Porque cada emoción deja una huella física en el cuerpo!… Por ello es tan importante aprender a gestionar esas emociones.

Las emociones son nuestras respuestas psicológicas y fisiológicas al mundo que nos rodea. Nos afectan en cuerpo y mente. Y podemos aprender a gestionarlas- a calmarlas o a estimularlas- con estrategias tanto mentales como físicas.

¡Mi pasión, efectivamente, es descubrir y compartir estas estrategias!

2. ¿Pero de verdad se pueden gestionar las emociones?

Claro que se puede!… Solo requiere paciencia y un poco de rutina, exactamente la misma que necesitamos para entrenar el cuerpo, para hacerlo más fuerte y sano.

Pero vayamos más allá: porque a veces también me preguntan si no es extraño intentar gestionar algo tan instintivo, tan natural como las emociones. Pero esa preocupación parte del convencimiento de que lo natural siempre es bueno… ¡y no siempre es así! La naturaleza nos ha dotado de emociones al nacer, y estas emociones son fundamentales de cara a nuestra supervivencia. Pero la supervivencia es tan importante para la naturaleza, que también nos ha dotado de un cerebro emocional sesgado, programado para sobrevivir. A tu cerebro no le importa que llegues feliz a la noche, ¡le importa que llegues vivo!… y eso significa que los humanos tendemos a generar y a almacenar más emociones negativas que positivas.

Agrandamos lo negativo, lo reconocemos antes y también lo memorizamos mejor. Esto genera muchos desequilibrios causados por el estrés, el exceso de miedo, la tristeza crónica, la tendencia a la ira y la agresividad…   Este sesgo negativo humano, tan natural pero a menudo tan innecesario, genera un impacto negativo en estar salud física y mental.

3. Afortunadamente, aseguras que podemos cambiar ese sesgo… ¿cómo podemos entrenarnos para ser más felices?

¡Es una pregunta fundamental! Solemos pensar que la felicidad tiene mucho que ver con la suerte y las circunstancias externas, ¿verdad? Pues resulta que la felicidad tiene mucho más que ver con nuestros hábitos mentales, emocionales y físicos. Y si, ¡eso pone la pelota en nuestro campo! Nos invita a ser pro activos, a reconocer que somos capaces, con buenas estrategias, de mejorar día a día nuestro bienestar físico y mental.

La clave es desarrollar buenos hábitos básicos. Para ello, debo conocerme, ¡mirar hacia adentro! Podemos hacernos algunas preguntas: ¿cómo percibo y juzgo el mundo que me rodea? ¿Tiendo a ser desconfiado, tímido, extrovertido, generoso, envidioso…? Tengo hábitos saludables, es decir, hago ejercicio regular, respeto las horas de sueño que necesito, como una alimentación sana? ¿Sé relacionarme con los demás? ¿Entreno hábitos que consolidan carácter, como el autocontrol, la valentía, la honradez? Lo bueno es que podemos adquirir y consolidar buenos hábitos, ¡porque tenemos un cerebro tan entrenable como un músculo!

4. Además del entrenamiento emocional, crees que también influye en nuestro cerebro otros factores como por ejemplo la alimentación o el descanso? ¿Qué haces tú al respecto?

¡Si! ¡Sin duda! Sabemos a ciencia cierta que nuestra salud física depende también de nuestra salud mental y emocional, y vice-versa. Por ello, cuidarse y tener hábitos de vida saludables implica tener esos hábitos en todos los ámbitos de nuestra vida: gestionar y equilibrar nuestro cerebro sesgado hacia la negatividad, alimentarnos bien, dormir suficientes horas, cuidar nuestros pensamientos, mimar nuestros vínculos humanos… ¡nuestra salud emocional y física depende de un equilibrio de muchos factores!

Yo personalmente intento- ¡aunque no siempre lo consiga!- dedicar un tiempo a cada ámbito. Por ejemplo, hago ejercicio casi a diario, pero como voy mal de tiempo y no disfruto demasiado haciendo ejercicio, intento hacer pocos minutos, pero regulares. Es un acuerdo al que he llegado conmigo misma: Poco, pero a diario, ¡así que intento hacer mis sentadillas y “planchas” aunque esté en un hotel! A veces incluso hago estiramiento en las estaciones de tren, durante los tiempos de espera. Hay que encontrar lo que le funciona mejor a cada uno: a mi, poco ejercicio pero frecuente, me sienta bien y logro mantener una rutina.

También soy estricta con el sueño: ¡necesito 8 horas para sentirme bien! Claro que no siempre consigo dormir 8 horas- ayer mismo, llegué a casa tarde de trabajar y tenía a una niña con gastroenteritis en casa, así que me fui a dormir tarde, y hoy lo estoy notando…

En cualquier caso, soy muy partidaria de la prevención, oír ejemplo suelo complementar mi alimentación con suplementos vitamínicos, uso mucho los aceites esenciales… Compartir esos hábitos me llevó a la colaboración que tengo ahora mismo con Santiveri, que me da alegría y la sensación de que puedo compartir buenos hábitos que me sirven a diario con muchas personas.

5. ¿Cómo empezó la idea de desarrollar Santiveri by Elsa Punset?

¡Es una colaboración que me encanta! Nuestro objetivo es no solo desarrollar productos, sino a la vez facilitar conocimientos útiles para que las personas puedan gestionar mejor por si mismas las distintas etapas vitales a las que nos enfrentamos- y encontrar respuestas prácticas a necesidades no solo físicas, sino también emocionales.

Ese es el alma del proyecto, unir de forma holística lo emocional y la físico. El reto de Santiveri by Elsa Punset es encontrar formas atractivas de cuidar día a día nuestras emociones, nuestros pensamientos, y nuestro cuerpo. ¡Todo funciona a la vez! Hemos empezado nuestro proyecto con un kit dedicado específicamente a la alegría, y otro, al revés, a la relajación. Estos son, tal vez, nuestros dos grandes polos emocionales- la capacidad de calmar o de excitar nuestras emociones.

¡A veces necesitamos calmarnos, y otras activarnos! Por ello, estos son los dos kits con los que arrancamos, e incluyen productos que nos ayudan a potenciar la alegría, y a generar relajación. También hemos creado 4 superfoods, o superalimentos, que son polvos muy fáciles de mezclar con cualquier bebida y que incorporan minerales, antioxidantes, adaptógenos, fibra o vitaminas que potencian nuestra salud emocional y física.

6. ¿Cómo los usas?

Como os decía antes, yo tengo completamente incorporado a mi vida diaria el uso de distintas vitaminas, complementos, aceites esenciales… Soy muy consciente de la importancia de usar productos libres de aditivos tóxicos, de edulcorantes, de pesticidas… Aunque cada vez más personas son conscientes de la importancia de evitarlos, lo cierto es que el mercado aún no o pone difícil. En los productos de Santiveri by Elsa Punset, hemos hecho un esfuerzo notable por cuidar el precio final del producto, sin renunciar a la excelencia de un producto sano, biológico, sin educlcorantes. Esto no ha sido fácil, llevamos tempo trabajando en ello, y sin duda es uno de los principios de nuestra colaboración, la razón por la que yo me he involucrado en este proyecto. En este sentido, la colaboración con Santiveri me ha resultado muy natural, muy emocionante, porque responde a lo que yo espero de una compañía: una apuesta por mi bienestar y también por el bienestar del planeta.

Voy variando lo que tomo, pero ahora mismo, por ejemplo, necesito vitamina D porque ando baja de ella… Si noto desarreglos hormonales, suelo recurrir a la maca, que es un gran regulador hormonal, algo que por supuesto hemos incluido en nuestros estupendos superfoods, o superalimentos. Insisto, son preparados de gran calidad, biológicos, sin aditivos ni edulcorantes- no hay demasiadas alternativas en el mercado en este sentido, y estoy orgullosa de la calidad que ofrecemos en la línea Santiveri By Elsa Punset. ¡Uso todos nuestros superfoods a diario! Los voy variando, pero me gusta la sensación de cuidarme en cuerpo y mente con un gesto tan sencillo.

7. Los kits de Santiveri by Elsa Punset incluyen productos bio que cuidan de nuestra salud, pero también has querido aportar tus conocidas “pequeñas revoluciones” para entrenar la mente, ¿verdad?

¡Si! Es una aportación que he diseñado e incluido en nuestras kits con mucho cariño porque me parece útil y especial: se trata un juego de 40 cartas, muy bonitas y sobre todo muy útiles para entrenar nuestras habilidades sociales y emocionales.

En general, una de las tendencias en educación es reconocer que los niños y los adultos aprenden bien a través del juego. ¿Por qué aprendemos bien jugando? Porque el aprendizaje se da cuando estás motivado y generas emociones positivas, como la risa, la curiosidad, el asombro, la complicidad o el compañerismo… Además, aprendemos cuando repetimos, una y otra vez. Así que si juntamos entretenimiento con repetición, logramos aprender. ¡Hay muchas formas de hacer esto! Y el juego de cartas- El Juego de las Emociones– ofrece multitud de pistas para la gestión emocional, en un formato lúdico que se puede usar como se quiera, en familia o solo. Refleja bien este espíritu curioso y emprendedor que tienen los “navegantes emocionales”, es decir, ¡cualquier persona que conscientemente quiere descubrir y gestionar sus emociones!

juego de las emociones Santiveri by Elsa Punset

Señalas en tu libro Felices que la felicidad es diferente para cada persona, así que cuéntanos, ¿qué forma tiene para ti?

Despertar escuchando el canto de los pájaros, el café de las mañanas, acompañar a mis hijos a tomar la ruta, el abrazo de una persona querida, las palabras amables de un desconocido, la carta de un lector agradecido, la mirada azul de mi compañero, la llegada de la primavera, una cena con amigos… La felicidad, nos desvela la ciencia, depende mucho más de cómo gestiono y disfruto las cosas pequeñas y cotidianas, que en lo excepcional y lo inesperado.

8. Desde fuera, parece que se nos tiene como una sociedad festiva y alegre. Sin embargo, desde dentro, a veces da la impresión de que somos los primeros en destacar lo infelices que somos. ¿A qué cree que responde?

Los humanos siempre tenemos emociones mezcladas, es natural, somos complejos, siempre queremos más… ¡de hecho, es un rasgo evolutivo para que no nos quedemos dormidos en los laureles! Pero yo diría que en general nos consideramos bastante felices. De hecho, el World Happiness Report de 2017– un informe mundial sobre felicidad que publica la ONU- sitúa a España en el escalón 34 de un total de 155 países. Colectivamente, nos ponemos entre un 7 y un 8, en una escala de felicidad de 10. ¡No está nada mal!

¿Y qué es lo que más valoramos? Destacan por ejemplo el optimismo, disfrutar de los amigos y la familia y tener ideales y principios sólidos. ¡Fíjate que estamos hablando de cosas que están al alcance de todos y que podemos mejorar con un poco de esfuerzo! Creo que a menudo, cuando nos sentimos infelices sin que medie un evento traumático, se trata de ponerse manos a la obra para reforzar ámbitos que sí depende, en buena medida, de las estrategias y motivaciones de cada persona. Pero lo cierto es que nuestra cultura no favorece la introspección, el autoconocimiento y la enseñanza de estrategias concretas o habilidades para la vida. ¡Allí nos queda camino por recorrer!

9. ¿Qué opinas de los atajos para ser más felices?

¡Que son muy tentadores! Hay gestos como comprar o distraerse que nos proporcionan un tipo de felicidad rápida (es parecido a lo que sentimos cuando consumimos grandes cantidades de grasa y azúcar, como cuando comemos comida basura.) Pero comprar y distraerse es adictivo– el cerebro se acostumbra a ese placer fácil, y cada vez necesitas comprar más y distraerte más para sentir lo mismo. Así que el hedonismo es una forma de felicidad, ¡pero no es duradera ni fiable!

10. Cómo podemos lidiar con las emociones negativas?

La represión es una pésima herramienta de gestión emocional. En la vida real, caben y se manifiestan todo tipo de emociones: evolutivamente todas tienen su mensaje y su razón de ser. Y es que no hay emociones buenas ni malas, sino útiles o perjudiciales. La ira, bien expresada, puede ser el germen de la justicia social… Y si sufro una pérdida, ¿cómo no voy a estar triste, a pasar por un duelo? Se trata de aprender a comprenderlas esas emociones, a saber que puedo gestionarlas, para ser dueño, y no esclavo, de ellas.

11. ¿Cómo es un día en la vida de Elsa Punset?

Hace algunos años, vivía una vida más rutinaria, porque iba a trabajar a la oficina cada mañana y educaba a niños pequeños… pero hace un tiempo que trabajo desde casa, viajo frecuentemente, tengo adolescentes más autónomos en casa… ¡y ya me cuesta que un día se parezca al anterior!

Hay semanas en las que estoy trabajando con educadores y trabajadores sociales en Bolivia, Perú o Argentina, y estoy rodeada de personas y vidas que descubro cada día. Hay etapas más tranquilas, en las que me encierro para escribir en casa, y ese es un proceso solitario.

Todo ello forma parte de mi vida, y necesito alternar ambas cosas: estudiar, asimilar, escribir, y salir al mundo a compartirlo. Pero aunque soy una optimista, me pasa como a todo el mundo: a veces, incluso sin que medie una razón clara, estoy cansada, pierdo la ilusión o la confianza… Uno de mis recursos preferidos es volver a la naturaleza, que me calma y me enraíza y me recuerda la importancia de respirar hondo y de mirar las cosas con perspectiva, con más compasión, aunque sea hacia mí misma. Si estoy en casa, salgo al jardín y arranco malas hierbas, corto las flores secas, planto algo… Es una forma de meditación que me da paz.

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Fotos de Elsa Punset: Carlota Lobo

12. Hablando de niños… para un niño, ¿qué es la felicidad?

Sentirse bien consigo mismo y con su entorno, descubrir el mundo cada día, sentirse parte de este mundo, disfrutar de estar vivo, tener amigos.  Los niños suelen ser optimistas– es decir, aunque se enfrenten a retos y obstáculos, piensan siempre que pueden superarlos. Pero nadie, ni siquiera un niño, puede ser siempre feliz. Siempre hay nubes y nubarrones– la pérdida de un amigo que cambia de colegio, un abuelo querido que enferma, pierdes a tu mascota, tienes un achaque de salud, te peleas con alguien, tus padres tienen problemas laborales, económicos, personales… pero si tienes una red familiar sólida, allí podrás aprender que puedes enfrentarte y superar estos inevitables problemas.

13. ¿Y para un adulto? Me gusta cuando dices que hay que recuperar la capacidad de maravillarse por las cosas pequeñas… ¡pero cómo cuesta en la rutina del día a día! ¿Cómo podemos hacerlo?

Insisto: creemos que cambiar nuestra vida es muy difícil… ¡pero no es siempre así! A veces nos encerramos en formas de pensar de las que podríamos librarnos fácilmente. ¿Quieres disfrutar de algo pequeño? ¡Hazlo! ¡Sencillamente! Esta mañana, ahora mismo, sonríe, respira y ve despacio… (por cierto, es una frase del monje budista Thich Nhat Hanh, y me gusta tanto que por cierto la hemos incluido en la taza que viene en los kits de Alegría y Relajación que hemos desarrollado en Santiveri by Elsa Punset).

“Mira a tu alrededor, siente cómo estás de presente, ahora, aquí… date cuenta de que si eres capaz de calmar este cerebro que tiende a prever y a recordar en negativo, en vez de disfrutar del presente. Si quieres, ¡puedes hacerlo! El efecto es inmediato”. Elsa Punset.

14. Felices también detalla los pequeños rituales que hay en diversos rincones del mundo y que proporcionan paz y felicidad a sus ciudadanos. ¿Qué tradiciones podríamos “importar” del resto del mundo?

En los países latinos tendemos a centrar nuestros cuidados y amor en los seres más cercanos- la familia y los amigos íntimos. Creo que nos sentaría muy bien ensanchar nuestros círculos de empatía– es decir, incorporar a nuestros cuidados a personas y especies que nos resultan menos familiares, por ejemplo a través del voluntariado y de rituales sencillos, como los baños de bosque que practican en Japón y en los países nórdicos.

También recomendaría seguir las pautas de uno de nuestros grandes expertos contemporáneos en felicidad, Daniel Gilbert, con el que cierro FELICES. Él nos dice que si queremos predecir el nivel de felicidad de una persona, tenemos que fijarnos en cómo esa persona gestiona las cosas pequeñas. ¿Por qué? Porque somos naturalmente buenos gestionando los grandes traumas– nos dan miedo, pero llegado el momento nuestro cerebro tiene una capacidad de adaptación sorprendente en este sentido. Sin embargo nos atascamos en lo pequeño, en las pequeñas decepciones y contratiempos diarios, en la irritación de un atasco o de una pequeña discusión. Lo intuía con mucha gracia la escritora Maya Angelou cuando decía “He aprendido que puedes descubrir mucho acerca de una persona si observas cómo lidia con estas tres cosas: un día de lluvia, la pérdida de una maleta y una luces de navidad enmarañadas.” Mejorar cómo gestionamos lo pequeño tiene un impacto muy fuerte sobre nuestra felicidad.

15. El gran enemigo de la felicidad es, hoy más que nunca…

Estar desconectados. Tenemos que estar conectados a los que somos, a lo que sentimos, a los demás, a la naturaleza, a nuestros valores profundos. Si no estamos seguros de cuáles son, ese es sin duda el mapa que necesitamos dibujar y explorar.

16. Has escrito varios libros, entre ellos el bestseller El Libro de las Pequeñas Revoluciones. En él ofreces 250 pequeños rituales para afrontar todo tipo de emociones y de transiciones vitales. Hablas, por ejemplo, del edadismo, los prejuicios de la sociedad contra el paso de los años… ¿Cómo podemos evitar caer en ello?

Las personas pasamos por etapas que entrañan cambios fisiológicos precisos y automáticos: el nacimiento, la infancia, la pubertad, la etapa de crianza de los hijos, la madurez… ¡Pero no las celebramos todas!… El parámetro con el cual decidimos cuales son bienvenidas es el de la utilidad evolutiva, es decir, el atractivo físico y la fertilidad. Este altar a la juventud biológica implica un desprecio a la transformación y al potencial que implica la madurez, que en cambio se percibe como una etapa de decadencia, inútil desde el punto de vista biológico.

Este prejuicio arraigado, esta mirada negativa de la edad, ¡hace tanto daño! En vez de centrarnos en disfrutar de la experiencia, en vez de aprender a cuidarnos para mantenernos en forma, es fácil resignarse y verse mal, cuando los demás, a veces por simple inercia, tienen tan bajas expectativas. Y como las expectativas se suelen cumplir como una profecía, muchas personas se adentran con vergüenza y temor en esta etapa de madurez de la vida. Y yo quisiera recordarles que podemos explorar, aprender, cambiar y disfrutar hasta el último día de nuestra vida!

17. Para terminar, ¿cuál es el mejor regalo que podemos hacerles a nuestros hijos para que crezcan mentalmente sanos y fuertes?

Podemos hacer tantas cosas, pero una muy importante es ayudarle a encontrar alegría en las cosas pequeñas y cotidianas, como una puesta de sol, las hojas de colores que bailan con el viento en otoño, la sonrisa de alguien amable en el barrio, un cuento divertido… Podemos hacer, por ejemplo, un bote de la felicidad: escribimos cada noche esas dos o tres cosas sencillas que nos han dado alegría, echamos lo papelitos al bote, y vemos cómo nuestro bote va creciendo… ¡así compartimos las alegrías con el niño, las celebramos, las recordamos! Como decía Albert Einstein, “Solo hay dos formas de vivir la vida. Una, como si nada fuese un milagro. Otra, como si todo lo fuese.”

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